¿Vale más el acero inoxidable que el óleo sobre lienzo?

Actualizado: 25 ene

Cuando googleas “las obras de arte subastadas a mayor precio” los cuatro artistas que aparecen primero en los resultados son hombres; Da Vinci, De Kooning, Klimt y Van Gogh.

Al entrar a diversos artículos y explorar los resultados de la búsqueda la respuesta, nada sorprendente, es que no hay mujeres incluidas en los rankings de las piezas vendidas a los precios récord en subasta.


La brecha de género se replica en todas las áreas de acción de la sociedad, el mundo del arte no es una excepción, y el mercado menos aún. La distancia que existe entre los precios alcanzados en subastas y la diferencia porcentual de artistas hombres y mujeres que llegan a subasta es aún inmensa.


Las subastas son un canal de venta importante en el mercado puesto que son uno de los pocos medios para tener una idea más clara del rango de precios y posicionamiento de un artista o una corriente. Las subastas establecen un precio referencial que determina mucho del camino que va a seguir la trayectoria de un artista.

El hecho de que las artistas mujeres tengan un acceso diferenciado a este canal marca de entrada un detrimento en su valor; sus obras parecen no estar a la altura de una subasta.


En cuanto a las artistas que sí logran llegar a las grandes casas de subasta, nos encontramos con que no alcanzan los mismos precios exorbitantes que las obras de artistas masculinos similares (misma corriente artística, condiciones, etc.). Tenemos el caso de Jenny Saville, una artista catalogada en arte de Posguerra y Contemporáneo, que en 2018 vendió un autorretrato en 12.4 millones de dólares en Sotheby 's, cuatro veces el precio que se había estimado para su venta.


Jenny Saville, Propped, 1992


Esta cifra es muy representativa, no sólo es la obra más cara de Saville que se ha vendido sino que también es el precio más alto que se ha pagado por la obra de una artista mujer viva. Al compararlo con la obra más cara subastada por un artista hombre vivo (Jeff Koons, Rabbit, por $91.1 millones de dólares) nos topamos con una brecha de ¡casi 80 millones de dólares!


Jeff Koons, Rabbit, 1986

¿Por qué sucede este fenómeno?


El acceso diferenciado a la representación, en el mundo del arte, inicia desde etapas tempranas en la carrera de los artistas. En un mundo donde la Historia del Arte ha sido escrita por el hombre occidental, la reivindicación e iluminación del rol de la mujer artista en la evolución de esta rama es un fenómeno reciente. Al ser un fenómeno reciente, los puntos de comparación se van apenas construyendo y poniendo a la par del artista masculino.


De acuerdo con el reporte The Art Market 2021 de Art Basel, el porcentaje de artistas mujeres representadas por galeristas en el 2020 se mantuvo estable en 37% aunado a que entre mejor posicionados están los galeristas y representan más artistas, el porcentaje de mujeres con quienes tienen negocios es menor.

Si analizamos los datos por casa de subasta, de acuerdo al Hybrid Auction Analysis Summer 2020 de Art Tactic, el porcentaje de obra subastada por género da una muestra del diferenciado acceso al canal que existe en la actualidad.



Impresiona que en casas tan grandes y antiguas como Christie’s, el porcentaje de artistas mujeres este apenas cerca de 10%. Datos como estos dejan en evidencia el largo camino que falta aún por recorrer en la representación artística y el acceso a los canales de venta mejor posicionados.

Si bien intervienen una serie de factores diversos como el gusto de los coleccionistas y que este encuentre un espejo en la producción creativa de los artistas posicionados, o el contexto económico y social, el género sigue siendo un factor determinante en el acceso al mercado.


¿Crees que es coincidencia?

¿Qué acciones crees que se podrían tomar en pro de un mercado más equitativo?


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